Después de que el agente RAG entrara en uso en United, la pregunta dentro de VML cambió. Dejó de ser si valía la pena construir este tipo de automatización y pasó a ser quién más podía construirla. Eso terminó en una capacitación práctica de IA y automatización para toda el área de tecnología.
Las herramientas fueron n8n, Flowise y LangChain. Esa era la parte fácil.
Dónde se traba la gente de verdad
Casi nadie en esa sala tuvo problemas con el software. Eran personas técnicas. Dale a alguien que programa una herramienta de flujos por nodos y va a entender la interfaz más rápido de lo que tardás en explicarla.
Donde se trababan era en saber cuáles de sus problemas tenían forma de problema de IA. Esa es la habilidad real, y no es una habilidad de herramienta. Librados a su criterio, la gente cae en dos modos de falla:
Ir a buscar un modelo cuando alcanzaba un script. Si las reglas son determinísticas, escribí las reglas. Un LLM en ese lugar es más lento, más caro y ocasionalmente equivocado de maneras en que un condicional nunca lo está.
No ir a buscarlo cuando las reglas están en prosa. Este es el error más frecuente y el más caro. Cuando la lógica es un párrafo de una guía de estilo en vez de un booleano, la gente asume que no se puede automatizar y lo sigue haciendo a mano para siempre.
Buena parte de la capacitación terminó siendo sobre distinguir esos dos casos.
Enseñar es un ejercicio de depuración
Ya había dado clases antes, como guía de museo y como conferencista, y siempre dejó la misma lección. No te enterás de qué entendió mal alguien preguntándole si se entendió. Te enterás mirando dónde se frena.
Por eso las sesiones fueron prácticas. No diapositivas sobre flujos agénticos, sino gente construyendo algo chico y rompiéndolo delante mío. Cada lugar donde se trababa la sala era un lugar donde mi explicación tenía un agujero, lo que la volvió una forma bastante eficiente de mejorar la explicación.
Lo que me sorprendió
Explicar el agente RAG me obligó a entenderlo mejor de lo que lo había entendido construyéndolo.
Mientras lo escribía, muchas decisiones fueron instinto: este alcance y no aquel, esta estrategia de recuperación, mantenerlo angosto. El instinto está bien hasta que alguien pregunta por qué, y ahí descubrís si tenías una razón o una costumbre. Varias de mis respuestas eran costumbres. Fue útil enterarme.
Por qué importa más allá de la sala
Hay una versión de ser la persona que construye la automatización que es calladamente conveniente para uno mismo. Te volvés necesario. El trabajo pasa por vos, y eso se siente como seguridad.
No lo es. Te limita al rendimiento de una sola persona, y te convierte en el cuello de botella de aquello que decís estar impulsando. Enseñarle al departamento a hacerlo por su cuenta era la jugada de mayor palanca, y no me costó nada que realmente quisiera conservar.
Ser la única persona que sabe hacer algo es una peor posición que ser la persona que le enseñó a todas las demás.